
Comenzará a principios de 2026 y durará dos años. Se requiere haber vivido al menos 30 días en uno de los condados seleccionados.
- 7 condados rurales seleccionados.
- Ingreso básico mensual: 150.000 wones (≈105 euros).
- Pago en bonos locales, no en efectivo.
- Financiado con fondos públicos y energías renovables.
- Busca frenar la despoblación rural.
- En marcha desde principios de 2025
Piloto de ingreso básico rural en Corea del Sur: siete condados a la vanguardia
Siete condados rurales de Corea del Sur han sido seleccionados para lanzar un proyecto piloto de ingreso básico rural, una iniciativa que busca abordar de forma directa la crisis de despoblación y envejecimiento que afecta a las zonas más apartadas del país.
A partir de principios de 2025, todos los residentes que lleven al menos 30 días viviendo en uno de estos condados recibirán 150.000 wones mensuales —unos 105 euros— en forma de bonos locales, canjeables exclusivamente en comercios de su propia comunidad.
Los condados elegidos —Yeoncheon, Jeongseon, Cheongyang, Sunchang, Shinan, Yeongyang y Namhae— representan un mosaico de realidades rurales en distintas regiones del país. La selección no fue casual: se evaluaron factores como el riesgo de extinción demográfica, la capacidad financiera local y la existencia de políticas previas que apunten a la sostenibilidad.

Un modelo económico más circular y comunitario
Este ingreso básico no es en efectivo, sino en certificados de “amor local”, lo que garantiza que el dinero permanezca dentro del circuito económico del territorio. Con ello se pretende estimular el consumo local, reforzar pequeños negocios, y generar una economía más resiliente y descentralizada.
La lógica detrás es sencilla pero potente: si el dinero no se fuga a grandes cadenas o a otras regiones, el impacto se multiplica localmente. Se revitaliza el comercio, se mejora el acceso a bienes y servicios básicos y se mantiene una base económica mínima incluso en contextos de baja población.
Financiación híbrida: fondos públicos y energías renovables
El proyecto tiene un presupuesto total de 886.700 millones de wones (unos 619 millones de euros) durante dos años. De esa suma, más de un tercio procede del gobierno central, y el resto será cubierto por los gobiernos locales.
Pero lo más innovador es que algunas regiones están financiando parte del ingreso básico con beneficios de proyectos de energías renovables. Por ejemplo, en Shinan, los ingresos de instalaciones solares y eólicas gestionadas por una cooperativa local se reparten entre los habitantes. En Yeongyang, se aplicará un esquema similar con fondos de generación eólica.
Esto no solo diversifica las fuentes de financiación, sino que conecta la transición energética con la justicia territorial: si el viento o el sol producen riqueza, que esa riqueza beneficie primero a quienes viven cerca de esos parques.

Más allá del dinero: una prueba para políticas de largo plazo
Aunque se trata de un piloto, el proyecto no está diseñado como un experimento aislado. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Asuntos Rurales ha creado un sistema de evaluación riguroso para medir el impacto real sobre el desarrollo local, la calidad de vida, la migración interna y el dinamismo económico.
Se tendrá en cuenta la capacidad de los condados para mantener el programa una vez termine la fase piloto, lo que incluye ordenanzas locales, voluntad política y mecanismos de participación comunitaria. Se busca, en última instancia, establecer un modelo adaptable a distintas realidades rurales, que pueda replicarse o escalarse a otras zonas en riesgo.
Este tipo de ingreso básico vinculado al territorio tiene un potencial transformador real, si se gestiona con visión a largo plazo:
- Reduce la dependencia de subsidios fragmentados, ofreciendo una base económica estable y sin condiciones.
- Fomenta la permanencia de jóvenes y familias en zonas rurales, donde hoy la falta de oportunidades provoca una migración constante hacia las ciudades.
- Activa la economía local sin necesidad de grandes inversiones externas.
- Incentiva proyectos colectivos de energía renovable, al mostrar que pueden ser una fuente directa de ingresos comunitarios.
- Promueve una visión descentralizada y equilibrada del desarrollo nacional, frente a la concentración urbana que domina muchos países asiáticos.
En un mundo donde la lucha contra el cambio climático y la justicia social requieren soluciones integradas, este piloto de ingreso básico rural en Corea del Sur ofrece una vía concreta, medible y replicable. No es solo una ayuda económica: es una apuesta por reinventar el vínculo entre territorio, comunidad y sostenibilidad.



Anónimo dice
Muy buena información,buen contenido,me encanta saber sobre el de Corea del Sur y más me gustaría información sobre Busan,Corea del Sur.
Anónimo dice
cuando tengan un real libre mercado las empresas puedan invertir el campo y los pueblos volverán a poblar… pero con esa política de tres empresas que tiene Corea del Sur están fritas, Corea seguirá haciendo solo seúl
Alegría dice
Excelente iniciativa, espero que les vaya bien, así muchos gobiernos tomarán ése ejemplo y lo aplicarán en sus países, los campos son importantes para la alimentación y la obtención de agua, gracias a las personas que viven ahí.
Pedro Montijano Roque dice
Pero 100 euros debe ser demasiado poco para un país caro como Corea del Sur.