
El experimento realizado durante el verano en los Alpes abre una nueva posibilidad para aprovechar un residuo ganadero y reducir la contaminación por microplásticos en las montañas.
- 🐑 Lana de oveja en lugar de plástico: el proyecto estudia la sustitución de geotextiles sintéticos por cubiertas naturales y biodegradables.
- 🏔️ Tres superficies de 100 m²: dos cubiertas de lana de distinto grosor y una sintética se instalaron en el glaciar Glacier 3000.
- 🌡️ Resultados preliminares prometedores: después del verano de 2026, ambas cubiertas de lana mostraron una protección aparentemente comparable a la convencional.
- ♻️ Aprovechamiento de un recurso desaprovechado: se estima que hasta el 70 % de la lana producida en Suiza se destruye.
- 💧 Menos contaminación potencial: sustituir fibras de poliéster o polipropileno podría reducir la liberación de microplásticos en los ecosistemas de montaña.
- 🔬 Investigación todavía en curso: los datos recogidos durante el experimento deben analizarse antes de confirmar su eficacia cuantitativa.
Una investigación desarrollada en los Alpes suizos está poniendo a prueba una alternativa natural a las cubiertas sintéticas utilizadas para proteger los glaciares durante el verano: mantas fabricadas con lana de oveja. El proyecto, denominado Keep It Wool, ha completado su primera temporada de ensayos y las observaciones iniciales apuntan a que este material biodegradable podría ofrecer una protección comparable a la de los geotextiles convencionales, con la ventaja de evitar el uso de fibras plásticas.
Un experimento a 3.000 metros de altitud para proteger el hielo
El 22 de junio de 2026, un equipo vinculado a la Summit Foundation y la Universidad de Lausana instaló tres cubiertas experimentales en Glacier 3000, en Les Diablerets, dentro del cantón suizo de Vaud.
El objetivo era comprobar si la lana de oveja podía utilizarse como material protector frente al deshielo estival, una función que actualmente desempeñan tejidos geotextiles fabricados principalmente con polímeros sintéticos.
Los investigadores colocaron dos prototipos de lana, cada uno de 10 × 10 metros, con diferentes espesores. Junto a ellos instalaron una cubierta geotextil convencional de idéntica superficie, que serviría como referencia para comparar los resultados.
Durante el verano, las cubiertas permanecieron expuestas a las condiciones propias de la alta montaña: radiación solar intensa, cambios de temperatura, viento y precipitaciones.
Para evitar que se desplazaran, se utilizaron sacos de malta reutilizados y rellenos de grava como elementos de sujeción.
Cada dos semanas, hasta septiembre, el equipo realizó mediciones para comprobar el comportamiento de los materiales. Unas estacas instaladas en el centro de las superficies cubiertas permitieron seguir la evolución de la nieve y el hielo.

¿Cómo puede una manta de lana reducir el deshielo?
El funcionamiento de estas cubiertas se basa en limitar la energía que alcanza la nieve y el hielo y reducir los intercambios térmicos con el ambiente.
Los geotextiles empleados habitualmente en los glaciares presentan superficies claras que reflejan parte de la radiación solar incidente. Al mismo tiempo, actúan como una barrera que modifica la transferencia de calor hacia el hielo.
La lana posee características que justifican su estudio como alternativa:
- Aislamiento térmico natural. Las fibras de lana forman una estructura porosa capaz de retener aire, reduciendo la transferencia de calor por conducción cuando el material se mantiene en condiciones adecuadas.
- Origen renovable. A diferencia del poliéster y el polipropileno, la lana procede de una materia prima animal que puede obtenerse periódicamente mediante el esquileo.
- Biodegradabilidad. Sus fibras están compuestas principalmente por queratina, una proteína que puede degradarse mediante procesos biológicos, aunque la velocidad depende de las condiciones ambientales y de los tratamientos aplicados.
- Producción local. Su utilización permitiría aprovechar parte de la lana generada por la ganadería suiza, reduciendo potencialmente la dependencia de materiales sintéticos importados.
Sin embargo, la lana no es necesariamente mejor aislante en cualquier circunstancia. La humedad, la compactación de las fibras, el espesor y su capacidad para reflejar la radiación solar condicionan el rendimiento real.

Precisamente por eso resulta importante comparar distintas configuraciones directamente sobre el glaciar, en lugar de limitarse a estudiar sus propiedades en laboratorio.
Los primeros resultados: la lana ofrece una protección comparable a los geotextiles
Tras finalizar el verano de 2026, las primeras observaciones del proyecto resultaron alentadoras.
Según Summit Foundation, las dos cubiertas de lana proporcionaron una protección aparentemente comparable a la del geotextil sintético utilizado como referencia.
Esto significa que, durante la primera temporada de pruebas, no se observaron diferencias evidentes que descartaran la lana como material protector.
No obstante, los responsables del proyecto advierten que los datos todavía deben analizarse.

Por el momento, no se han comunicado porcentajes definitivos de reducción del deshielo, diferencias de temperatura ni valores comparativos de espesor de hielo conservado.
Tampoco se ha establecido qué grosor de lana ofrece el mejor equilibrio entre aislamiento, resistencia y consumo de material.
Los resultados son, por tanto, una primera demostración de viabilidad, no una prueba definitiva de superioridad frente a las soluciones convencionales.
De un residuo ganadero a una posible herramienta para proteger los glaciares
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es el origen de la materia prima.
En Suiza, la cría de ovejas está orientada principalmente a la producción de carne y leche, así como al mantenimiento de determinados espacios naturales y pastizales.
La lana no siempre tiene una salida comercial rentable. Según las estimaciones recogidas por Summit Foundation, hasta el 70 % de la lana suiza acaba destruyéndose.

Esta situación plantea una oportunidad de economía circular: transformar un subproducto ganadero de escaso valor económico en un material técnico destinado a proteger superficies de nieve y hielo.
La fabricación de las cubiertas experimentales estuvo a cargo de la empresa Fisolan, con la colaboración de entidades vinculadas al sector lanero suizo.
El proyecto también recibió apoyo de Innosuisse y contó con la participación del Centro Interdisciplinar de Investigación sobre la Montaña de la Universidad de Lausana.
Si las pruebas posteriores confirman su rendimiento, esta aplicación podría abrir un nuevo mercado para la lana local.
Sin embargo, para evaluar su sostenibilidad será necesario considerar también el lavado, procesamiento, transporte, fabricación, mantenimiento y eventual sustitución de las cubiertas.

El problema de los microplásticos en los glaciares
Las cubiertas sintéticas utilizadas para conservar nieve y hielo suelen fabricarse con materiales como poliéster o polipropileno.
Aunque pueden resultar eficaces para reducir la fusión localizada, su exposición prolongada al viento, la radiación ultravioleta, las precipitaciones y el desgaste mecánico puede provocar el desprendimiento de fibras.
Estas partículas pueden incorporarse a la nieve y al hielo y, posteriormente, alcanzar arroyos y ríos cuando se produce el deshielo.
El proyecto Keep It Wool pretende reducir este riesgo mediante un material natural y biodegradable.
Esto no significa que las cubiertas de lana tengan un impacto ambiental nulo. Su producción también consume recursos y cualquier fibra desprendida puede introducir materia orgánica en el entorno.
Además, será necesario verificar si los tratamientos utilizados durante su fabricación incorporan sustancias que deban controlarse.
La ventaja potencial es evitar la introducción de polímeros plásticos persistentes en ecosistemas de montaña especialmente sensibles.
Una solución útil, pero incapaz de detener por sí sola la desaparición de los glaciares
Los glaciares suizos han perdido cerca del 40 % de su masa durante las últimas dos décadas, según los datos recogidos por Summit Foundation.
Durante aproximadamente veinte años se han utilizado cubiertas geotextiles para conservar zonas concretas de nieve y hielo, especialmente en lugares donde existe interés por mantener infraestructuras turísticas o superficies destinadas a actividades invernales.
Sin embargo, su aplicación es extremadamente limitada en comparación con la magnitud del retroceso glaciar.
Actualmente, los geotextiles cubren alrededor del 0,02 % de la superficie de los glaciares suizos y permiten conservar aproximadamente 300.000 m³ de nieve al año.
La cifra resulta significativa a escala local, pero es pequeña frente a los casi 1.000 millones de m³ de hielo que se pierden anualmente.
Además, la nieve conservada y el hielo perdido no son magnitudes directamente equivalentes en términos de masa, debido a sus diferentes densidades.
Por ello, cubrir grandes extensiones de glaciares con mantas, sean naturales o sintéticas, no constituye una estrategia realista para detener el retroceso generalizado de estas masas de hielo.
Su principal utilidad reside en intervenciones localizadas, donde la protección de una superficie relativamente pequeña pueda aportar beneficios concretos.

¿Qué falta por investigar?
Para determinar si las cubiertas de lana pueden convertirse en una alternativa comercial y ambientalmente viable, todavía deben resolverse varias cuestiones.
La primera es cuantificar con precisión cuánto deshielo evitan frente a un geotextil convencional y frente a una superficie sin protección.
También será necesario conocer su comportamiento después de varios ciclos de utilización, especialmente cuando las fibras permanezcan expuestas a humedad, congelación, deshielo y radiación solar.
Otro factor determinante será su coste. Una cubierta natural únicamente podrá competir con las soluciones existentes si su fabricación, instalación, retirada y mantenimiento resultan técnica y económicamente asumibles.
Finalmente, un análisis de ciclo de vida permitiría comparar las emisiones, el consumo de recursos y los impactos ambientales de ambas alternativas.
¿Por qué importa?
Keep It Wool plantea una aplicación poco habitual de un material tradicional: utilizar lana de oveja para sustituir plásticos técnicos en la protección localizada de glaciares.
La propuesta combina tres objetivos ambientales: aprovechar un subproducto de la ganadería, reducir la utilización de materiales sintéticos y conservar nieve y hielo durante los meses más cálidos.
Su interés reside también en que aprovecha una propiedad física conocida, el aislamiento térmico de las fibras naturales, para abordar un problema ambiental concreto.
Los primeros resultados son prometedores, aunque todavía insuficientes para confirmar su eficacia a largo plazo.
Y existe una limitación fundamental: ninguna cubierta puede sustituir la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, que continúa siendo la principal herramienta para frenar la desaparición de los glaciares.

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