
Universidades chinas desarrollan un proceso que transforma plásticos desechados en combustible sostenible para aviación con un coste de 1–1,8 dólares por kilogramo.
- ✈️ Combustible para aviación a partir de residuos plásticos.
- ♻️ Revalorización de poliestireno y otros plásticos.
- 🧪 Catalizador de rutenio con sitios atómicos individuales.
- 🔥 Proceso en dos etapas a 460 °C y 160 °C.
- 💰 Coste estimado entre 1 y 1,8 dólares por kilogramo.
- 🌍 Menos residuos, menor dependencia del petróleo.
- 🏭 Tecnología con potencial de escalado industrial.
- 📚 Investigación publicada en Nature Energy.
Convertir residuos plásticos en combustible para aviones ya no parece ciencia ficción: un nuevo proceso promete costes desde 1 dólar por kilogramo
Un nuevo camino para aprovechar uno de los residuos más problemáticos
La aviación comercial continúa siendo uno de los sectores más difíciles de descarbonizar. Mientras el transporte terrestre avanza con la electrificación, los aviones de largo recorrido siguen dependiendo en gran medida de combustibles líquidos con una elevada densidad energética. Por eso, cualquier alternativa capaz de reducir el uso de combustibles fósiles despierta un enorme interés.
En este contexto, un equipo de investigadores de la Universidad Forestal de Nankín, la Universidad de Tsinghua y otros centros chinos ha desarrollado un método que convierte residuos plásticos en combustible para aviación mediante un proceso químico optimizado con un nuevo catalizador. El trabajo, publicado en Nature Energy, demuestra que esta vía puede resultar técnicamente viable y, además, competitiva desde el punto de vista económico.
La propuesta aborda dos problemas ambientales al mismo tiempo: la acumulación de residuos plásticos y la necesidad de desarrollar combustibles sostenibles para la aviación (SAF).

La clave está en un catalizador diseñado átomo a átomo
El corazón de esta tecnología es un catalizador basado en rutenio (Ru) dispersado en forma de sitios atómicos individuales sobre un óxido de cobalto y aluminio.
Aunque pueda sonar muy especializado, la idea es relativamente sencilla. En lugar de utilizar partículas metálicas convencionales, los investigadores colocan átomos individuales de rutenio en posiciones muy concretas. Esta configuración modifica el comportamiento químico del material y permite controlar mucho mejor las reacciones.
Ese control es especialmente importante porque uno de los grandes desafíos del reciclaje químico del plástico consiste en evitar la producción de mezclas complejas de hidrocarburos difíciles de aprovechar. Cuanto más selectiva es la reacción, mayor cantidad del producto deseado se obtiene y menos energía se desperdicia en etapas posteriores de separación.

Los resultados muestran que este nuevo diseño multiplica la eficiencia respecto a algunos catalizadores comerciales utilizados actualmente para la etapa principal de hidrogenación.
Un proceso continuo pensado para la industria
El sistema desarrollado emplea un reactor de flujo continuo dividido en dos fases perfectamente diferenciadas.
En la primera etapa, el plástico se calienta hasta aproximadamente 460 °C junto con hidrógeno. Durante este proceso se produce una hidropirólisis, que rompe las largas cadenas poliméricas en moléculas mucho más pequeñas.

Después, esos compuestos pasan automáticamente a un segundo reactor que trabaja alrededor de 160 °C. Allí entra en acción el nuevo catalizador, transformando esos intermediarios en cicloalcanos, una familia de hidrocarburos especialmente adecuada para fabricar combustible de aviación debido a su elevada densidad energética y su estabilidad.
El hecho de trabajar de forma continua representa una ventaja importante frente a otros sistemas por lotes, ya que facilita una futura implantación industrial y reduce tiempos muertos durante la producción.
Del poliestireno a un combustible con propiedades muy interesantes
La investigación se centró principalmente en el poliestireno, uno de los plásticos más utilizados en envases, embalajes y productos desechables.
Hasta ahora, este material presentaba importantes dificultades para su reciclaje de alto valor añadido. Gran parte termina incinerado, enterrado en vertederos o fragmentándose en el medio ambiente.
Con el nuevo procedimiento, el poliestireno puede transformarse en un combustible rico en cicloalcanos, compuestos que presentan características muy apreciadas en aviación:
- Alta densidad energética.
- Buen comportamiento térmico durante vuelos de larga duración.
- Mayor estabilidad química frente a otros hidrocarburos.
- Compatibilidad potencial con las especificaciones exigidas para combustibles aeronáuticos, aunque todavía serán necesarias certificaciones adicionales antes de una posible comercialización.
Un coste sorprendentemente competitivo
Uno de los aspectos más llamativos del estudio no es únicamente la eficiencia química, también su análisis económico.
Los investigadores estiman un precio mínimo de venta situado entre 1 y 1,8 dólares por kilogramo de combustible producido, una cifra que podría competir con otras rutas de producción de combustibles sostenibles para aviación si el proceso mantiene su rendimiento al escalarse industrialmente.
Naturalmente, estos cálculos proceden de un análisis tecnoeconómico basado en escenarios industriales y todavía deberán validarse mediante plantas piloto y futuras instalaciones comerciales. Aun así, ofrecen una primera señal de que esta tecnología podría resultar económicamente atractiva.
El gran reto del combustible sostenible para la aviación
En los últimos años, numerosos gobiernos han impulsado el desarrollo de combustibles sostenibles para la aviación (SAF) como herramienta para reducir las emisiones del sector.
La Unión Europea, mediante el reglamento ReFuelEU Aviation, ya establece una incorporación progresiva de estos combustibles en los aeropuertos europeos durante las próximas décadas. Esto está impulsando la búsqueda de nuevas materias primas que no compitan con la producción de alimentos ni generen impactos adicionales sobre los ecosistemas.
Actualmente, buena parte del SAF procede de aceites usados, grasas residuales o biomasa. Sin embargo, la disponibilidad de estas materias primas es limitada. Incorporar plásticos no reciclables como recurso podría ampliar significativamente las fuentes de producción disponibles, siempre que el balance ambiental resulte favorable.
Los siguientes pasos antes de llegar al mercado
Aunque los resultados son muy prometedores, todavía quedan varios desafíos por resolver antes de pensar en una implantación comercial.
Los investigadores trabajan ya en:
- Escalar la fabricación del catalizador desde gramos hasta kilogramos.
- Mantener su estabilidad y rendimiento durante largos periodos de funcionamiento.
- Diseñar un sistema continuo de alimentación de residuos plásticos sólidos.
- Evaluar el comportamiento del proceso con otros tipos de plásticos además del poliestireno.
- Validar el proceso mediante plantas piloto capaces de operar en condiciones industriales.
Cada uno de estos pasos será determinante para comprobar si el excelente rendimiento observado en laboratorio puede mantenerse cuando aumente la producción.

Potencial
La investigación demuestra que los residuos plásticos pueden convertirse en una fuente de materias primas mucho más valiosa de lo que tradicionalmente se ha considerado. En un escenario donde la economía circular gana protagonismo, aprovechar aquellos plásticos que hoy apenas tienen salida representa una oportunidad interesante para reducir el consumo de recursos fósiles.
Si el proceso logra consolidarse a escala industrial utilizando hidrógeno de origen renovable y electricidad baja en carbono, podría contribuir a disminuir parte de las emisiones asociadas a la aviación sin requerir cambios radicales en la infraestructura existente de aeronaves y aeropuertos.
No resolverá por sí solo el problema del plástico ni el impacto climático del transporte aéreo. Pero sí puede convertirse en una pieza más dentro de un modelo donde reciclaje avanzado, energías renovables, química sostenible y economía circular trabajen de forma conjunta para aprovechar recursos que hoy siguen considerándose residuos.
Más información: Jia Wang et al, Ambient-pressure conversion of plastic waste to jet fuel cycloalkanes by tandem hydropyrolysis and vapour-phase hydrogenation, Nature Energy (2026). DOI: 10.1038/s41560-026-02078-7.

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