• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Publica tu artículo
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Cookies

EcoInventos

Tu blog de gadgets ecológicos

Factoria digital EcoInventos
  • Lo + Visto
  • Renovables
  • Energía solar
  • Fotovoltaica
  • Autoconsumo
  • Arquitectura
BLUETTI

Investigadores usan pingüinos de Magallanes como sensores pasivos detectando «químicos eternos» en más del 90% de muestras en la Patagonia

5 mayo, 2026 Deja un comentario

4.7/5 - (3 votos)
¿Te interesa la sostenibilidad? Añade EcoInventos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestros artículos en Google.
Añadir a Google
Imagen: Giedriius – Depositphotos.

Estudio con 54 pingüinos en Argentina evidencia la expansión de PFAS, incluidos compuestos GenX, mediante muestreo no invasivo en océanos remotos.

  • 🌍 Presencia de contaminantes persistentes incluso en zonas remotas.
  • 🐧 Pingüinos como sensores naturales en movimiento.
  • 🧪 Detección de PFAS antiguos y nuevos en más del 90 % de muestras.
  • 🌊 Contaminación global, transporte por aire y océanos.
  • 🔍 Método no invasivo y escalable a otras especies.
  • ⚠️ Riesgos para ecosistemas marinos y salud animal.

Los pingüinos están revelando “químicos eternos” ocultos en océanos remotos

Los pingüinos magallánicos de la costa patagónica argentina pasan el día entre inmersiones, viajes al mar y cuidado de sus crías. Una rutina aparentemente simple. Pero ahora, esa vida cotidiana se ha convertido en una herramienta científica inesperada.

Un equipo de investigadores ha logrado transformar esos desplazamientos en una forma de monitorización ambiental continua, evitando métodos más invasivos como la extracción de sangre o plumas.

En un estudio piloto, científicos de distintas universidades colocaron bandas de silicona en las patas de 54 pingüinos. Estas bandas actúan como pequeños captadores químicos pasivos, absorbiendo compuestos presentes en el agua, el aire y las superficies con las que los animales entran en contacto.

Tras varios días, las bandas se recuperaron y analizaron en laboratorio. El resultado fue contundente: más del 90 % contenía PFAS, conocidos como “químicos eternos”, incluso en una región considerada relativamente aislada.

Los pingüinos eligieron los sitios de muestreo

Una de las claves de este enfoque está en algo tan básico como evidente: los animales ya saben dónde ir. Mientras la ciencia tradicional intenta decidir puntos de muestreo, los pingüinos recorren rutas reales, vinculadas a alimentación, reproducción y supervivencia.

Esto aporta un valor enorme. No se trata solo de medir presencia de contaminantes, se trata de entender la exposición real en hábitats funcionales.

Además, el método es mínimamente invasivo. No altera el comportamiento del animal ni genera estrés significativo. Algo importante cuando se trabaja con especies que ya enfrentan presiones ambientales crecientes.

En cierto modo, los pingüinos se convierten en testigos silenciosos de lo que ocurre en el océano. Sin filtros. Sin suposiciones.

Ralph Vanstreels/UC Davis

No solo químicos antiguos

El análisis no solo detectó PFAS en general. Reveló una mezcla de compuestos “heredados” —prohibidos o restringidos en muchos países— junto a nuevas generaciones de PFAS, diseñadas teóricamente para ser más seguras.

Aquí está uno de los puntos más inquietantes.

Sustancias como el GenX, utilizadas como alternativa a compuestos más tóxicos, aparecen también en estos entornos remotos. Eso indica que no permanecen cerca de su fuente industrial. Viajan. Se dispersan. Acaban en ecosistemas que no tienen relación directa con su origen.

Este comportamiento encaja con lo que ya se sabe sobre estos compuestos: son extremadamente persistentes, resistentes a la degradación y capaces de moverse a través de corrientes marinas, atmósfera y cadenas alimentarias.

Al final, la fauna actúa como un registro viviente de esa contaminación. Como un recibo, por decirlo de forma sencilla.

Una herramienta que podría ampliarse rápidamente

El potencial de esta técnica va mucho más allá de los pingüinos. Podría adaptarse a otras aves marinas o incluso a mamíferos que recorren grandes distancias.

Cormoranes, por ejemplo, ya están en el punto de mira. Son capaces de bucear a profundidades de más de 75 metros, lo que permitiría ampliar el rango de análisis.

También abre una puerta interesante en situaciones de emergencia ambiental. Derrames de petróleo, accidentes industriales o contaminación puntual en zonas de difícil acceso podrían monitorizarse de forma más rápida y realista.

No se trata de sustituir estaciones de medición o análisis de laboratorio. Se trata de complementarlos con datos que reflejen lo que realmente ocurre en el terreno.

Y eso cambia bastante el enfoque.

Implicaciones más amplias del estudio

Este estudio pone sobre la mesa algo incómodo: la idea de “lugares vírgenes” es cada vez más frágil.

Incluso en regiones alejadas, la huella química de la actividad humana está presente. Y no de forma anecdótica.

Los PFAS ya se han detectado en hielo polar, agua potable, suelos agrícolas y organismos vivos en todo el planeta. Su uso ha estado ligado a productos cotidianos como textiles impermeables, envases alimentarios o espumas contra incendios.

En Europa, la preocupación ha ido en aumento. La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) ha impulsado propuestas para restringir miles de estos compuestos de forma conjunta, ante la dificultad de regularlos uno a uno.

Aun así, el reto es enorme. Muchos de estos compuestos siguen en circulación, y su eliminación del medio ambiente resulta compleja y costosa.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

La presencia de PFAS en fauna marina no es solo un indicador de contaminación. Tiene consecuencias directas.

Estos compuestos pueden afectar al sistema inmunológico, alterar procesos hormonales y reducir la capacidad reproductiva de las especies. En ecosistemas ya tensionados por el cambio climático y la sobrepesca, este tipo de presión adicional puede marcar la diferencia.

Además, su acumulación en la cadena alimentaria implica que los efectos no se quedan en una especie concreta. Se amplifican.

Un pez contaminado puede ser ingerido por un ave. Esa ave, por otro depredador. Y así sucesivamente.

Y al final, sí, también puede llegar al ser humano.

Vía UC Davis

Más información: Penguins as Sentinel Species for Monitoring Per- and Polyfluoroalkyl Substances (PFAS): Evaluation of Silicone Passive Samplers as a Non-Invasive Tool

Canal de WhatsApp de EcoInventos

Publicado en: Contaminación

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Por qué todo el mundo debería tener una página web personal en 2026

La mayoría de la gente cree que su perfil de LinkedIn es suficiente. No lo es. LinkedIn decide quién ve tu contenido, es dueña de tu historial profesional y puede bloquearte el acceso a tu cuenta con una simple denuncia. Es mucha confianza la que se le está depositando en una empresa cuyo modelo de negocio no tiene nada que ver con tu carrera profesional.

La contaminación de las cocinas ya supera a la de los tubos de escape en el centro de Londres y Pekín, según un estudio

Descubren que cocinar genera más partículas contaminantes que los tubos de escape en Londres y Pekín: hasta el 87 % en horas punta.

Descubren que unas abejas fabrican su propio plástico biodegradable: se descompone en el suelo en menos de un año

Su secreto está en una sorprendente estructura molecular que combina resistencia y degradación natural. Los científicos ya estudian cómo reproducirla.

Plantar árboles puede aumentar los incendios forestales hasta 2,7 veces: un estudio de 67.248 parcelas revela dónde ocurre

No todos los paisajes reaccionan igual a las nuevas plantaciones. Los científicos descubren un efecto inesperado en el Mediterráneo que obliga a replantear cómo restaurar los ecosistemas.

Crean un material impermeable a partir de residuos vegetales: las gotas de agua rebotan y puede sustituir a los «químicos eternos»

Inspirado en las defensas naturales de las plantas, este innovador recubrimiento resiste la radiación ultravioleta, puede degradarse mediante hongos y promete reducir la contaminación química.

Un joven ingeniero convierte una pieza de hormigón de unos céntimos en un sensor que detecta daños ocultos en edificios: acaba de ganar un premio internacional

Una tecnología que podría revolucionar la seguridad estructural tras los terremotos, facilitar las reparaciones preventivas y prolongar la vida útil de los edificios.

Construyen en España un generador submarino que convierte el movimiento de las olas en electricidad: lo probarán frente a Bilbao

Un innovador sistema de 80 kW funcionará completamente sumergido, utilizará inteligencia artificial para optimizar su rendimiento y podría abrir nuevas posibilidades para las energías renovables.

Alemania instala 5.280 paneles solares sobre una depuradora: se pliegan automáticamente cuando llegan tormentas

Una innovadora cubierta fotovoltaica aprovecha el espacio sobre los tanques de tratamiento para generar electricidad sin interferir en el funcionamiento de la planta.

Australia descubre el lado oculto de su revolución solar: hasta el 65 % de los paneles retirados podrían seguir funcionando

Miles de módulos solares se desechan antes de agotar su vida útil. Un informe revela el enorme valor económico y ambiental que se está perdiendo.

Dan una segunda vida a 112 baterías de patinetes eléctricos: las convierten en un sistema capaz de almacenar 70 kWh

Muchas de las baterías retiradas conservan más del 90 % de su capacidad. Una tecnología alemana permite reutilizarlas sin desmontarlas y aprovechar su energía durante años.

Puede revisar y cambiar sus preferencias de cookies con respecto a este sitio web en este enlace.

Copyright EcoInventos © 2026 - Aviso legal - Política de privacidad RGPD - Cookies