
Shell y HORIBA MIRA demuestran que un único fluido puede reemplazar todos los sistemas de refrigeración en trenes motrices eléctricos.
- Un solo fluido para todo el tren motriz.
- Menos componentes, menos peso.
- Cargas ultrarrápidas sin sobrecalentamiento.
- Resistente a temperaturas extremas.
- Mejora vida útil de batería y electrónica.
- Compatible con hardware actual.
- Aplicaciones en vehículos, centros de datos, redes eléctricas.
Shell mejora la gestión térmica en vehículos eléctricos con una solución todo-en-uno
En un momento clave para la movilidad eléctrica, Shell ha logrado un hito técnico que podría transformar el diseño y el rendimiento de los vehículos eléctricos de batería (BEV). Su nuevo fluido térmico especializado, Shell EV-Plus Thermal Fluid con tecnología PurePlus, ha sido probado con éxito como solución única para refrigerar todos los componentes eléctricos del tren motriz de un BEV. Esto incluye batería, motor y electrónica de potencia, todo mediante un solo circuito y un solo fluido.
Este avance simplifica radicalmente la arquitectura interna del vehículo, reduciendo la cantidad de componentes, el peso total y, con ello, el consumo energético. Menos piezas también significa menos mantenimiento, menor riesgo de fallos y una fabricación más eficiente.
Una innovación que responde a necesidades reales
El crecimiento de los vehículos eléctricos exige soluciones prácticas a uno de sus desafíos principales: la gestión del calor. Las baterías modernas alcanzan temperaturas elevadas, sobre todo durante cargas rápidas o en climas extremos. Sin una refrigeración eficaz, la vida útil de los componentes se acorta y la seguridad puede verse comprometida.
Shell, en colaboración con la firma tecnológica HORIBA MIRA, ha demostrado que su fluido no solo protege la batería durante cargas de alta velocidad, sino que también enfría eficazmente el motor y la electrónica de potencia en condiciones reales de conducción.
Lo interesante es que no se trata de un sistema por inmersión completo para todo el vehículo, sino de una combinación inteligente: refrigeración directa por contacto en las celdas de batería, y transferencia indirecta de calor para los demás componentes. Todo dentro del mismo circuito cerrado, usando el mismo fluido.

Rendimiento comprobado bajo condiciones extremas
Durante las pruebas, el Shell EV-Plus Thermal Fluid se comportó de forma estable y eficaz desde los -40 °C hasta más de 60 °C, cubriendo escenarios tan diversos como los inviernos polares y los veranos en regiones desérticas. Este rango de operación es crucial para fabricantes que buscan vehículos globales, capaces de operar sin rediseños en cualquier parte del mundo.
La clave está en su viscosidad ultrabaja y propiedades dieléctricas que permiten contacto directo con componentes eléctricos sin riesgo de cortocircuito. Su origen en gas natural, mediante la tecnología Shell PurePlus, le da una pureza del 99,5 %, lo que se traduce en mayor estabilidad térmica y durabilidad.
Cargas rápidas sin compromisos
Uno de los puntos más destacados es la posibilidad de cargar del 10 % al 80 % en menos de 10 minutos, sin dañar la batería ni acortar su vida útil. Esta rapidez, comparable con el tiempo que toma repostar un coche de combustión, es una de las barreras que están cayendo en el camino hacia una electrificación masiva.
Este tipo de avance no solo interesa a fabricantes de automóviles. También es clave para infraestructuras de carga rápida, que deben lidiar con elevadas cargas térmicas en cortos periodos de tiempo. Un fluido como este puede mejorar la fiabilidad de los puntos de carga ultrarrápida, permitiendo sesiones intensivas sin necesidad de parar para enfriar los equipos.
Compatible con hardware existente
Una de las ventajas más relevantes desde el punto de vista industrial es que el Shell EV-Plus puede reemplazar directamente los líquidos de refrigeración tradicionales a base de glicol, sin necesidad de rediseñar el hardware. Esto reduce los costos de integración y facilita la adopción rápida por parte de fabricantes.
En la práctica, esto significa que no hace falta esperar a una nueva generación de vehículos para ver esta tecnología en uso. Marcas que ya producen vehículos eléctricos pueden incorporar esta solución en sus modelos actuales o próximos sin alterar de forma significativa sus líneas de producción.
Más allá del automóvil: una tecnología transversal
Shell lleva décadas desarrollando fluidos dieléctricos para aplicaciones críticas, desde transformadores eléctricos hasta centros de datos. Sus productos de inmersión ya han sido certificados por Intel para refrigeración de procesadores de última generación. Esta experiencia acumulada se ha traducido ahora en una solución específica para movilidad eléctrica.
Además, con la adquisición de empresas como Panolin y MIDEL/MIVOLT, Shell ha ampliado su portafolio con fluidos biodegradables y aceites base de origen natural y sintético, alineando su estrategia con los objetivos de sostenibilidad de muchos fabricantes y gobiernos.
Potencial
Esta innovación abre múltiples caminos para acelerar la transición energética:
- Reducción del impacto ambiental: Menos componentes, menor uso de materiales, menos residuos.
- Mayor eficiencia energética: Un sistema térmico optimizado permite extraer más rendimiento del mismo consumo eléctrico.
- Vida útil prolongada de las baterías: Menos degradación por calor, menos necesidad de sustitución.
- Apoyo a la infraestructura de carga rápida: Permite un despliegue más seguro y fiable, clave para la adopción masiva.
- Menos dependencia de materiales críticos: Al reducir complejidad, se necesitan menos elementos como aluminio o cobre para sistemas de refrigeración.
En un momento donde la urgencia climática exige soluciones realistas y escalables, tecnologías como el Shell EV-Plus Thermal Fluid marcan una diferencia real. No solo porque mejoran el rendimiento del vehículo eléctrico, sino porque hacen que toda la cadena —desde la fabricación hasta el uso final— sea más simple, más eficiente y más sostenible.
Ese es el tipo de innovación que suma.



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