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Nuevo estudio alerta de un posible cambio de régimen oceánico por el auge global de macroalgas flotantes

24 enero, 2026 Deja un comentario

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Imagen: olenka-2008 – Depositphotos

Científicos detectan un aumento anual del 13.4% en floraciones de algas marinas, impulsado por el calentamiento y la contaminación.

  • Algas flotantes en expansión global.
  • IA leyendo océanos desde el espacio.
  • Aumento acelerado tras 2008–2010.
  • Hábitat marino, pero riesgo costero.
  • Nutrientes, corrientes, océanos más cálidos.
  • Impacto en turismo y economías locales.

USF lidera un estudio: la inteligencia artificial revela un aumento global de algas flotantes

Durante dos décadas, los océanos han cambiado en silencio. Ahora, gracias a la inteligencia artificial aplicada a imágenes satelitales, ese cambio empieza a tener forma, cifras y patrones claros. Un equipo liderado por la Universidad del Sur de Florida (USF) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha logrado algo que hasta hace poco parecía inabarcable: construir una visión global y continua de la expansión de algas flotantes en mar abierto y zonas costeras entre 2003 y 2022.

No se trata solo de manchas verdes en el agua. Hablamos de microalgas superficiales y de grandes tapices de macroalgas como el sargazo o la ulva, capaces de cubrir extensiones comparables a continentes pequeños. El estudio, publicado en Nature Communications, muestra que el océano actual ofrece condiciones cada vez más favorables para su crecimiento, marcando lo que los propios autores describen como un cambio de régimen ecológico a escala planetaria.

Un océano que aprende a leerse con algoritmos

Detectar algas desde el espacio no es tan sencillo como parece. En la mayoría de las imágenes satelitales, estas biomasas ocupan menos del 1 % de cada píxel, lo que las vuelve casi invisibles para los métodos tradicionales. Aquí entra en juego el aprendizaje profundo, entrenado para reconocer firmas ópticas sutiles entre millones de datos.

El equipo analizó 1,2 millones de imágenes en 13 regiones oceánicas y clasificó cinco tipos de algas flotantes. Para hacerlo, necesitó meses de cálculo sobre infraestructura de computación de alto rendimiento, procesando múltiples flujos de datos en paralelo. Un trabajo de paciencia digital, pero también de cooperación institucional, donde la colaboración entre la USF y la NOAA fue clave para sostener una observación a largo plazo.

El resultado es una especie de mapa dinámico del pulso biológico del océano, capaz de mostrar cuándo, dónde y con qué intensidad aparecen las floraciones.

De ecosistemas vivos a problemas en la orilla

En mar abierto, las macroalgas cumplen un papel casi invisible pero esencial. Funcionan como refugio para peces juveniles, zonas de alimentación y plataformas flotantes para invertebrados. En ese contexto, pueden reforzar la productividad pesquera y aumentar la biodiversidad local. Un pequeño oasis verde en medio del azul.

El problema empieza cuando estas masas alcanzan la costa. Allí, al descomponerse, liberan sulfuro de hidrógeno y otros compuestos que afectan la calidad del aire, el agua y la salud humana. Playas cubiertas de sargazo no solo ahuyentan al turismo; también generan costes económicos para los municipios, desde la limpieza diaria hasta la pérdida de actividad hotelera y pesquera.

En regiones del Caribe, por ejemplo, las llegadas masivas de sargazo ya se han convertido en un fenómeno estacional que condiciona la planificación turística y obliga a invertir en barreras flotantes, maquinaria y sistemas de retirada temprana.

Cifras que marcan un punto de inflexión

El análisis revela dos tendencias claras. Por un lado, las microalgas superficiales aumentaron alrededor de un 1 % anual a escala global. Un crecimiento lento, pero constante. Por otro, las macroalgas mostraron incrementos mucho más bruscos: en el Atlántico tropical y el Pacífico occidental, las floraciones crecieron a un ritmo cercano al 13,4 % anual.

El verdadero quiebre aparece entre 2008 y 2010. En esos años se registraron los primeros grandes eventos: la floración masiva de ulva en el mar Amarillo en 2008, el auge del sargazo en el Atlántico tropical en 2011 y otro episodio importante en el mar de China Oriental en 2012. Desde entonces, la presencia de estas algas dejó de ser algo puntual para convertirse en una característica recurrente del sistema oceánico.

La superficie acumulada de estas floraciones llegó a superar los 43.800.000 km², una cifra que rompe con los patrones históricos observados en décadas anteriores.

Nutrientes, clima y huella humana

El estudio apunta a una combinación de factores. La escorrentía de nutrientes desde tierra firme, especialmente nitrógeno y fósforo procedentes de la agricultura intensiva y de aguas residuales, actúa como fertilizante marino. A esto se suma el calentamiento del océano, que modifica corrientes, estratificación del agua y disponibilidad de luz, creando condiciones ideales para la proliferación algal en ciertas regiones.

No es un fenómeno uniforme. Cada zona tiene su propia mezcla de causas: en algunas predomina la influencia de grandes ríos, en otras los cambios en los vientos o en las corrientes oceánicas. Lo que sí parece común es la sensibilidad creciente del océano a las actividades humanas en tierra firme.

Tecnología al servicio de la vigilancia ambiental

Más allá de las cifras, el estudio abre una puerta importante: la posibilidad de usar la inteligencia artificial como sistema de alerta temprana. Con modelos bien entrenados, se podrían anticipar floraciones antes de que lleguen a la costa, dando margen a autoridades locales y comunidades para prepararse.

Algunos proyectos piloto ya exploran esta idea, integrando datos satelitales con modelos de corrientes y pronósticos meteorológicos para prever trayectorias de sargazo en el Caribe y el Golfo de México. No es ciencia ficción. Es gestión ambiental en tiempo casi real.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

El aumento de algas flotantes tiene una cara ambigua. Por un lado, puede reforzar cadenas tróficas marinas en mar abierto y aumentar la captura de carbono a corto plazo, ya que parte de esta biomasa termina hundiéndose y almacenando carbono en el fondo oceánico. Por otro, en zonas costeras puede provocar hipoxia en el agua, afectar arrecifes, pastos marinos y alterar la composición de especies locales.

Además, la retirada masiva de algas en playas, si no se gestiona bien, puede llevarse consigo arena, huevos de tortuga y microorganismos clave, erosionando aún más ecosistemas ya frágiles. Aquí, la diferencia la marca la planificación y el conocimiento previo. Sin datos, se actúa a ciegas. Con datos, se puede intervenir con más cuidado.

Vía www.usf.edu

Más información: Las floraciones globales de algas flotantes están creciendo | Comunicaciones de la naturaleza

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Publicado en: Medio Ambiente

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