
La idea nació durante la crisis de agua de Bogotá, cuando su familia tenía que cargar pesados cubos a mano. Ahora, una pequeña bomba y dos sensores hacen todo el trabajo automáticamente.
- 💧 De la ducha al inodoro: recupera aguas grises para evitar utilizar agua potable en cada descarga.
- 🔧 Sin obras ni reformas: funciona con un depósito, mangueras, sensores y una pequeña unidad de control.
- ⚡ Bajo consumo: incorpora una bomba de 19 W y el creador estima un gasto eléctrico inferior a 3 dólares anuales para una familia de cuatro personas.
- 💰 Prototipo económico: todos sus componentes, incluido el depósito, costaron aproximadamente 78 dólares.
- 🔇 Funcionamiento silencioso: el inventor declara un nivel sonoro de 35 dB, frente a los 50 dB del llenado convencional utilizado como referencia.
- 🚿 Automatización completa: detecta cuándo necesita agua la cisterna y activa la bomba sin que nadie tenga que transportar recipientes.
Un inventor colombiano ha desarrollado Make It Flow.c, un sistema doméstico que recoge el agua utilizada durante la ducha y la reutiliza automáticamente para llenar la cisterna del inodoro. El dispositivo cuesta aproximadamente 78 dólares (unos 67 euros, según el tipo de cambio), utiliza una pequeña bomba eléctrica de 19 W y puede instalarse sin realizar obras. Su objetivo es facilitar el ahorro de agua en viviendas donde las soluciones convencionales de reciclaje resultan demasiado caras o complicadas.
Una crisis de agua en Bogotá dio origen al invento
Las restricciones de suministro de agua que sufrió Bogotá como consecuencia de los bajos niveles de sus embalses obligaron a numerosos hogares a modificar sus hábitos de consumo.
Uno de los métodos más sencillos consistía en colocar recipientes en la ducha para recoger el agua y utilizarla posteriormente en el inodoro. Aunque esta práctica permitía reducir el consumo de agua potable, también tenía un inconveniente evidente: había que transportar manualmente depósitos que podían llegar a pesar decenas de kilogramos.
El creador de Make It Flow.c vivió esta situación en su propia casa. Incluso después de que terminara la crisis, su familia continuó recogiendo agua, pero trasladar los recipientes hasta el sanitario seguía siendo una tarea incómoda.
La experiencia le llevó a plantearse una pregunta: ¿sería posible automatizar todo el proceso utilizando componentes económicos y sin modificar las instalaciones del baño?
La respuesta fue un dispositivo compacto que conecta la ducha con la cisterna y gestiona el trasvase de agua de forma automática.

Cómo funciona Make It Flow.c
El sistema combina elementos habituales de fontanería con una pequeña instalación electrónica. Su funcionamiento se basa en almacenar el agua de la ducha y bombearla hacia la cisterna únicamente cuando esta necesita llenarse.
1. Recogida del agua de la ducha
Un depósito de plástico situado en la zona de ducha recoge el agua que normalmente terminaría en el desagüe.
El recipiente puede adaptarse al espacio disponible, lo que facilita su utilización en baños pequeños.
Esta agua, conocida como agua gris, procede del aseo personal y puede contener restos de jabón, champú, cabello y materia orgánica. No es apta para beber, pero puede aprovecharse para determinados usos no potables si se gestiona adecuadamente.
2. Detección automática de la descarga
Cuando se acciona el inodoro, el nivel de agua de la cisterna disminuye.
Un sensor de nivel detecta esta situación y envía una señal a la unidad de control, que activa una bomba eléctrica de 19 W.
La bomba impulsa el agua almacenada en la ducha a través de una manguera hasta el depósito del sanitario.
Según las pruebas del inventor, la cisterna puede rellenarse en aproximadamente un minuto, aunque el tiempo depende del volumen necesario, la instalación y las características hidráulicas.
3. Protección contra el funcionamiento en seco
Un segundo sensor comprueba si queda suficiente agua en el depósito de la ducha.
Cuando el nivel es demasiado bajo, el sistema impide que la bomba funcione sin agua, evitando posibles daños.
Si el depósito está vacío, el dispositivo permanece a la espera de que vuelva a haber agua disponible.
Mientras tanto, el usuario puede recurrir al suministro convencional abriendo la llave de paso del inodoro.
4. Control electrónico y funcionamiento manual
Toda la electrónica se encuentra dentro de una pequeña caja diseñada para resistir la humedad ambiental.
La unidad incorpora un microcontrolador encargado de interpretar las señales de los sensores y activar o detener la bomba.
También dispone de un indicador LED que informa del estado del sistema y de posibles errores.
Un selector permite utilizar tres modos de funcionamiento: automático, manual y apagado.
Esta combinación permite que el dispositivo funcione sin intervención durante el uso cotidiano, pero también facilita las comprobaciones y las tareas de mantenimiento.

Un prototipo desarrollado con componentes accesibles
El inventor comenzó dibujando la distribución de su baño para identificar dónde colocar el depósito, cómo conectar las mangueras y qué elementos serían necesarios para automatizar el llenado.
Después adquirió una bomba y realizó pruebas con distintos diámetros de tubería para comprobar el caudal.
Uno de los principales retos fue seleccionar sensores que fueran económicos, fiables y fáciles de conseguir en el mercado local.
En total, probó cuatro sensores de nivel diferentes antes de elegir la solución que mejor se adaptaba al proyecto.
Posteriormente desarrolló el programa del microcontrolador, incorporando diferentes modos de funcionamiento y mecanismos de respuesta ante errores.
La caja que protege los componentes electrónicos fue diseñada mediante Fusion 360 y fabricada con impresión 3D.
Según la información presentada por su creador, el primer prototipo llevaba un mes funcionando en su vivienda cuando documentó el proyecto, lo que le permitió continuar evaluando su comportamiento en condiciones reales.

¿Cuánta agua puede ahorrar una vivienda?
El ahorro depende principalmente de dos factores: la cantidad de agua recogida durante las duchas y el consumo del inodoro.
Una ducha de cinco minutos puede consumir 100 litros si el caudal alcanza los 20 litros por minuto, aunque una ducha equipada con un rociador eficiente puede utilizar considerablemente menos.
Por su parte, una cisterna moderna de doble descarga suele utilizar aproximadamente entre 3 y 6 litros por accionamiento, según el modelo y el botón seleccionado.
Para comprender el potencial de la tecnología, puede plantearse un ejemplo doméstico.
Ejemplo orientativo para una familia de cuatro personas:
| Parámetro | Supuesto |
|---|---|
| Descargas diarias | 16 |
| Agua media por descarga | 4,5 litros |
| Consumo diario del inodoro | 72 litros |
| Agua reutilizada al año | Hasta 26.280 litros |
| Ahorro anual potencial | 26,28 m³ |
En este escenario, una familia podría sustituir más de 26.000 litros de agua potable al año si consigue recuperar suficiente agua de las duchas y utilizarla en todas las descargas.
Se trata de una estimación teórica, no de un ahorro medido en el prototipo. En la práctica, la cantidad recuperada dependerá de los hábitos de ducha, la capacidad del depósito, las pérdidas y la disponibilidad de agua gris.
Además del ahorro de agua, existe un consumo eléctrico asociado al bombeo. Sin embargo, la potencia de 19 W es reducida y la bomba solamente funciona durante los periodos de llenado.

Una alternativa económica frente a los sistemas convencionales
Los sistemas comerciales de reutilización de aguas grises pueden incorporar depósitos de gran capacidad, filtros, bombas, tratamientos de desinfección y redes independientes de distribución.
Aunque estas instalaciones pueden resultar apropiadas para edificios nuevos o viviendas diseñadas para aprovechar aguas grises, su coste y complejidad dificultan su implantación en determinados hogares.
Make It Flow.c propone una alternativa más sencilla.
Su principal ventaja es que no necesita abrir paredes, levantar suelos ni instalar una nueva red de tuberías empotradas.
El depósito se coloca en la ducha, la bomba traslada el agua mediante mangueras y la unidad electrónica controla el proceso.
El prototipo completo tuvo un coste declarado de 78 dólares, incluido el recipiente de almacenamiento.
No obstante, este importe corresponde a los materiales empleados en la unidad experimental. No representa necesariamente el precio final de una versión comercial, que podría incorporar mayores exigencias de seguridad, tratamiento del agua, certificación y mantenimiento.

Los desafíos pendientes: higiene, almacenamiento y seguridad
Aunque la propuesta resulta prometedora, reutilizar agua de ducha requiere precauciones.
Las aguas grises pueden contener microorganismos, detergentes, grasas corporales y partículas en suspensión. Su composición cambia dependiendo de los productos de higiene utilizados y del tiempo que permanecen almacenadas.
Por eso, el agua gris no debe considerarse automáticamente segura para almacenarla durante periodos prolongados o introducirla en cualquier instalación sanitaria.
El inventor reconoce que uno de sus próximos objetivos es estudiar cómo evoluciona la calidad del agua almacenada y desarrollar soluciones para controlar los sedimentos.
Para una aplicación doméstica duradera también habría que evaluar la necesidad de filtración, limpieza periódica del depósito, control de olores y medidas para evitar el crecimiento microbiano.
Otro aspecto fundamental es impedir cualquier conexión que pueda contaminar la red de agua potable. Las instalaciones de reutilización deben mantener una separación hidráulica segura y cumplir las exigencias sanitarias y de fontanería correspondientes.
La seguridad eléctrica también es importante: la utilización de una bomba y componentes electrónicos en un baño exige protecciones adecuadas frente al agua y los contactos eléctricos.
En consecuencia, la facilidad de instalación del prototipo no equivale todavía a una certificación para su uso generalizado.
El siguiente paso: convertirlo en una solución para miles de hogares
El creador ya trabaja en una segunda versión del dispositivo.
Entre sus objetivos se encuentran mejorar la compatibilidad con diferentes configuraciones de baño, estudiar la calidad del agua almacenada y preparar instrucciones que faciliten la instalación.
La intención es que el sistema pueda distribuirse en países en desarrollo, donde muchas viviendas no pueden asumir el coste de una instalación convencional de reciclaje de aguas grises.
El proceso de desarrollo también se documenta en redes sociales a través de @Make_it_anyways, con el propósito de mostrar cómo la ingeniería y la experimentación pueden resolver problemas cotidianos.
¿Por qué importa?
La reutilización de aguas grises permite abordar una contradicción habitual en los hogares: se utiliza agua potable para una función, la descarga del inodoro, que no requiere necesariamente agua de calidad para consumo humano.
En regiones sometidas a sequías, restricciones de suministro o elevados costes del agua, reducir esta demanda puede tener un impacto significativo.
El interés de Make It Flow.c no reside en haber inventado el reciclaje de aguas grises, sino en intentar eliminar dos obstáculos que dificultan su adopción: el coste de instalación y el esfuerzo de transportar el agua manualmente.
Si las próximas versiones consiguen resolver los aspectos sanitarios, hidráulicos y de seguridad, el proyecto podría convertirse en una herramienta accesible para reducir el consumo de agua potable en viviendas existentes.
Una pequeña bomba, dos sensores y un depósito podrían ser suficientes para hacer mucho más sencillo un hábito de ahorro que miles de familias ya practican manualmente.
Vía: James Dyson Award

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