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Investigadores de UCLA convierten viejos móviles Android en pequeños robots humanoides capaces de caminar, seguir personas y levantarse solos

14 octubre, 2026 Deja un comentario

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Un equipo de UCLA aprovecha cámaras, sensores y procesadores de móviles antiguos para construir un humanoide de bajo coste que ya camina y sigue personas.

  • 📱 Un móvil Android como cerebro: reutiliza su procesador, cámara y sensores de movimiento para controlar el robot.
  • 🤖 48,3 cm de altura y 1,8 kg de peso: un humanoide compacto con 13 servomotores.
  • 💰 Unos 400 dólares en componentes: coste estimado del robot sin incluir el teléfono.
  • 🚶 Camina, sigue a personas y se levanta: habilidades demostradas por los investigadores en condiciones de laboratorio.
  • ♻️ Una segunda vida para móviles antiguos: se probó con cuatro teléfonos Android, incluido un modelo de 2017.
  • 🔓 Diseño de código abierto: concebido para facilitar la experimentación en robótica y educación.

Un teléfono móvil olvidado en un cajón puede tener una segunda vida bastante más sorprendente que convertirse en un dispositivo de emergencia. Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) han desarrollado PhoneBot, un pequeño robot humanoide que utiliza un smartphone Android como cerebro, cámara y sistema de equilibrio. El prototipo puede caminar, seguir visualmente a una persona e incluso levantarse después de caer boca abajo, aprovechando componentes electrónicos que ya existen en millones de teléfonos.

Un robot que aprovecha la tecnología que ya lleva un smartphone

Los robots humanoides suelen necesitar ordenadores, cámaras, sensores de orientación y sistemas electrónicos específicos para interpretar su entorno y controlar sus movimientos. Estos componentes incrementan tanto el coste como la complejidad de construcción.

El equipo del Robotics and Mechanisms Laboratory (RoMeLa) de UCLA, dirigido por investigadores entre los que figura Dennis Hong, ha explorado una alternativa: utilizar un teléfono inteligente como plataforma central de procesamiento y percepción.

El resultado es PhoneBot, un robot bípedo cuyo torso incorpora un smartphone Android. El teléfono no funciona simplemente como una pantalla o un mando a distancia, sino que ejecuta buena parte del software necesario para que el robot pueda desplazarse.

Su cámara proporciona información visual, los sensores inerciales detectan movimientos e inclinaciones y el procesador ejecuta las redes neuronales encargadas del control de la marcha.

Esta arquitectura evita duplicar parte del hardware que ya incorpora un teléfono, lo que simplifica el diseño y permite aprovechar dispositivos que han dejado de utilizarse.

Cómo funciona PhoneBot: 13 motores y un teléfono que controla sus movimientos

La estructura mecánica del robot tiene 13 servomotores de bajo coste distribuidos de la siguiente manera:

  • Seis motores en cada pierna, responsables de los movimientos de cadera, rodilla y tobillo.
  • Un motor adicional en el torso, que permite girar la parte superior del cuerpo.

Esta última articulación tiene una función interesante: el robot puede orientar la cámara hacia una persona sin necesidad de girar completamente sobre sus pies.

El teléfono se comunica mediante Wi-Fi con una pequeña unidad electrónica instalada en el cuerpo del robot. Esta recibe las órdenes calculadas por el smartphone y las transmite a los motores.

De esta manera, el teléfono puede sustituirse por otro modelo compatible sin tener que modificar las conexiones eléctricas del sistema.

La inteligencia artificial aprende primero a caminar en un entorno virtual

Conseguir que un robot de dos piernas mantenga el equilibrio resulta considerablemente más complejo que desplazar uno sobre ruedas.

Para resolverlo, los investigadores utilizaron aprendizaje por refuerzo, una técnica de inteligencia artificial en la que un sistema aprende mediante pruebas sucesivas, recompensas y penalizaciones.

Antes de utilizar el robot físico, entrenaron su controlador en simulaciones informáticas. El algoritmo recibía recompensas por mantener una marcha estable, alternar correctamente las piernas y seguir la velocidad solicitada.

Por el contrario, se penalizaban comportamientos ineficientes, como arrastrar los pies o realizar movimientos que comprometieran el equilibrio.

La simulación también incorporaba restricciones de los motores reales, como sus límites de velocidad, fuerza y holguras mecánicas.

Este detalle resulta fundamental: un movimiento que funciona perfectamente en una simulación puede fracasar en un robot físico si exige una fuerza que sus motores no pueden proporcionar.

Una vez completado el entrenamiento, el controlador se ejecutó en el smartphone para gobernar los movimientos del prototipo.

Un teléfono de 2017 también puede controlar el robot

Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es que los investigadores no necesitaron utilizar exclusivamente teléfonos modernos o de gama alta.

El equipo probó PhoneBot con cuatro dispositivos Android diferentes, entre ellos un Honor 9 comercializado en 2017 y tres teléfonos económicos adquiridos por aproximadamente 50-80 dólares.

Los cuatro pudieron ejecutar las funciones principales relacionadas con la detección de movimiento, el control de la marcha, la visión artificial y la interacción.

No todas las características funcionaron en todos los dispositivos. El Honor 9, por ejemplo, presentó limitaciones para ejecutar determinadas funciones de localización y cartografía visual debido a la disponibilidad de servicios de Google.

Los resultados muestran que incluso teléfonos relativamente antiguos pueden proporcionar capacidad de procesamiento suficiente para algunas tareas de robótica.

Sin embargo, no significa que cualquier móvil Android sea automáticamente compatible. La disponibilidad de sensores, servicios y recursos informáticos puede condicionar su funcionamiento.

Qué puede hacer actualmente PhoneBot

Los investigadores han demostrado tres capacidades principales en el prototipo físico.

  • Caminar sobre superficies planas. El robot utiliza el controlador entrenado mediante aprendizaje por refuerzo para coordinar sus articulaciones y desplazarse sobre dos piernas.
  • Seguir visualmente a una persona. La cámara del smartphone permite detectar y seguir a alguien, mientras el sistema orienta el torso para mantenerlo dentro de su campo de visión.
  • Recuperarse después de una caída. El prototipo puede ejecutar una secuencia de movimientos para incorporarse cuando se encuentra tumbado boca abajo.

El sistema también incorpora funciones de interacción mediante lenguaje, aunque existe una diferencia importante entre lo que ejecuta el teléfono y lo que necesita equipos externos.

Actualmente, el reconocimiento de voz y el modelo de lenguaje utilizados para conversar funcionan en un ordenador portátil cercano, conectado mediante Wi-Fi.

Por tanto, PhoneBot todavía no es un robot conversacional completamente autónomo, aunque sus funciones de visión y control de la marcha sí se ejecutan en el smartphone.

Un prototipo de unos 400 dólares que busca democratizar la robótica

El equipo estima que el hardware de PhoneBot cuesta aproximadamente 400 dólares, sin incluir el teléfono móvil.

Esta cifra corresponde al coste estimado de los componentes del prototipo, no al precio de un producto comercial listo para utilizar.

Como referencia, los investigadores comparan su plataforma con otros pequeños humanoides de investigación cuyos costes pueden alcanzar varios miles de dólares. Las diferencias de prestaciones impiden interpretar esta comparación como una equivalencia directa.

El objetivo principal no es competir con robots industriales avanzados, sino ofrecer una plataforma relativamente asequible para estudiantes, universidades, desarrolladores y aficionados a la robótica.

Además, el proyecto se presenta como una iniciativa de hardware y software abiertos, lo que puede facilitar que otros equipos estudien su funcionamiento y desarrollen nuevas capacidades.

Las limitaciones que todavía debe superar

Aunque el prototipo demuestra que un smartphone puede controlar un pequeño robot bípedo, todavía está lejos de convertirse en un asistente doméstico.

Por ahora, PhoneBot no tiene brazos, de modo que no puede agarrar objetos ni realizar tareas de manipulación.

Su sistema de marcha se ha entrenado para superficies planas, por lo que no se ha demostrado que pueda desenvolverse con seguridad sobre escaleras, terrenos irregulares u obstáculos complejos.

Los servomotores utilizados también tienen una capacidad limitada para soportar cargas y ejecutar movimientos dinámicos exigentes.

Entre las próximas líneas de investigación se encuentran la incorporación de brazos ligeros, la adaptación a terrenos más complicados y el desarrollo de sistemas capaces de interpretar instrucciones verbales y convertirlas en acciones físicas.

Otra posibilidad es ejecutar modelos de lenguaje adecuados directamente en el teléfono, reduciendo la dependencia del ordenador externo.

¿Por qué importa? Una nueva forma de reutilizar millones de dispositivos electrónicos

El interés ambiental de PhoneBot está en una idea sencilla: antes de fabricar un nuevo ordenador para un robot, se puede estudiar si uno que ya existe es suficiente.

Los smartphones incorporan componentes sofisticados cuya fabricación requiere materias primas, energía y procesos industriales complejos. Cuando un dispositivo deja de utilizarse como teléfono, parte de esa capacidad tecnológica puede seguir siendo perfectamente funcional.

PhoneBot demuestra una posibilidad de reutilización de alto valor: aprovechar el procesador, los sensores y la cámara de un teléfono antiguo para una aplicación completamente diferente.

Este planteamiento también podría trasladarse a otras plataformas educativas, sistemas de monitorización, dispositivos experimentales o proyectos de automatización.

No obstante, reutilizar un teléfono no convierte automáticamente al robot en una solución ambientalmente sostenible. Su construcción sigue requiriendo motores, baterías, materiales estructurales y componentes electrónicos nuevos.

Tampoco se ha presentado un análisis de ciclo de vida que permita cuantificar el ahorro real de emisiones, materiales o energía frente a otras arquitecturas robóticas.

El beneficio potencial dependerá de factores como la vida útil adicional del teléfono, los componentes nuevos necesarios y el destino final del conjunto.

Aun así, PhoneBot aporta una demostración tecnológica relevante: un dispositivo que parecía obsoleto para su función original puede seguir teniendo valor como componente de una máquina completamente nueva.

Más información: PhoneBot: A Low-Cost Open Humanoid Robot Platform Reusing Smartphones

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Publicado en: Tecnología verde

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