• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Publica tu artículo
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Cookies

EcoInventos

Tu blog de gadgets ecológicos

Telegram EcoInventos
  • Lo + Visto
  • Renovables
  • Energía solar
  • Fotovoltaica
  • Autoconsumo
  • Arquitectura
BLUETTI

Investigadores españoles quieren convertir 1,5 millones de toneladas de conchas de mejillón desechadas en abrasivo sostenible para desgastar vaqueros

18 diciembre, 2025 5 comentarios

4/5 - (21 votos)
¿Te interesa la sostenibilidad? Añade EcoInventos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestros artículos en Google.
Añadir a Google

Científicos españoles desarrollan un sustituto ecológico al granate para el sandblasting de jeans a partir de conchas de mejillón desechadas.

  • Residuos marinos reutilizados.
  • Conchas de mejillón trituradas.
  • Abrasión textil eficaz.
  • Menos toxicidad laboral.
  • Economía circular real.
  • Industria vaquera en transición.

Las conchas de mejillón son adecuadas y sostenibles para el arenado de vaqueros

El grupo de investigación Materials and Technologies (GMT) ha identificado un nuevo material abrasivo con un perfil claramente más sostenible para el tratamiento del denim: granalla obtenida a partir de conchas de mejillón. Un residuo abundante, poco aprovechado y con un potencial industrial que hasta ahora había pasado casi desapercibido. El hallazgo no solo mejora el rendimiento técnico frente a abrasivos convencionales, sino que introduce una lógica de reaprovechamiento de residuos en una de las fases más contaminantes de la industria textil.

El estudio se desarrolló en colaboración entre la Universidad del País Vasco (EHU) y el Massachusetts Institute of Technology (MIT), a raíz de una demanda concreta de una multinacional del sector vaquero. El objetivo era claro: recuperar el arenado como técnica de desgaste del denim, pero eliminando los riesgos para la salud y reduciendo el impacto ambiental del proceso. La respuesta llegó desde un lugar inesperado: la industria alimentaria y sus descartes.

Según explican las investigadoras Cristina Peña y Juan Luis Osa, la granalla producida a partir de conchas trituradas presenta mejores propiedades abrasivas que materiales como el granate, habitualmente utilizado como alternativa al sílice. No es solo una cuestión de eficacia, sino de comportamiento mecánico: las conchas son menos frágiles, se fragmentan más lentamente y mantienen su capacidad abrasiva durante más ciclos de uso.

El tratamiento del denim siempre ha sido un punto crítico. El arenado tradicional con sílice generó durante años graves problemas de salud laboral, como la silicosis, lo que llevó a su prohibición en muchos países. La industria reaccionó sustituyéndolo por procesos químicos oxidantes o láseres térmicos, tecnologías que, aunque eliminan el polvo de sílice, introducen otros problemas: mayor consumo energético, uso de productos tóxicos y resultados estéticos menos controlables.

La idea de volver al arenado no era descabellada, siempre que se hiciera con materiales seguros y sistemas de protección adecuados. El reto estaba en encontrar un abrasivo alternativo. Tras descartar botones textiles recuperados —una opción poco viable a gran escala—, el equipo se centró en un recurso renovable sugerido por la propia empresa: las conchas de mejillón descartadas por la industria alimentaria.

El proceso es sencillo y compatible con maquinaria existente. Las conchas se lavan, esterilizan mediante tratamiento térmico, muelen, se tamizan y se proyectan sobre el tejido con aire comprimido. Sin necesidad de adaptar equipos ni modificar líneas de producción. Y lo más interesante: el resultado supera al del granate. Se necesita menos cantidad de material para lograr el mismo desgaste y la granalla puede reutilizarse durante más tiempo antes de perder eficacia.

Además del rendimiento técnico, el acabado obtenido es de alta calidad. Se consiguen los tonos y degradados que demanda el diseño contemporáneo, manteniendo una textura suave al tacto. Sin residuos químicos. Sin tratamientos agresivos posteriores. Denim trabajado, pero no castigado.

De residuo a materia prima

El valor ambiental del hallazgo va más allá del taller textil. Cada año se generan en el mundo alrededor de 1.500.000 toneladas de conchas de mejillón como subproducto del consumo alimentario. En la mayoría de los casos, terminan en vertederos o con usos de bajo valor añadido. Frente a ello, el granate es un recurso mineral no renovable, cuya extracción implica impactos ambientales y energéticos significativos.

Transformar un residuo marino en materia prima industrial es un ejemplo claro de economía circular aplicada, no teórica. El equipo de la EHU ha demostrado una aplicación concreta, viable y escalable. Y no se queda ahí. Los ensayos apuntan a posibles usos adicionales de esta granalla en sectores como la limpieza de piezas mecánicas, el mantenimiento naval o procesos industriales donde se requiere abrasión controlada sin toxicidad añadida.

El mensaje de fondo es claro: repensar los materiales no implica grandes revoluciones tecnológicas, sino mirar con otros ojos los residuos que ya existen. Cambiar el enfoque. Ajustar procesos. Atreverse a probar.

Potencial

Integrar residuos marinos en procesos industriales abre la puerta a nuevas cadenas de valor locales, especialmente en regiones costeras con fuerte actividad pesquera. Puede generar empleo, reducir costes de gestión de residuos y fomentar modelos productivos más resilientes.

En un momento en el que la moda busca redefinirse —presionada por normativas ambientales, límites de recursos y una ciudadanía más crítica—, soluciones como esta muestran que la sostenibilidad no siempre llega de la mano de grandes tecnologías, sino de decisiones materiales bien pensadas. A veces, la innovación empieza en algo tan simple como no tirar lo que siempre se ha tirado.

Vía EHU

Más información: Harnessing of mussel shells in textile sandblasting – ScienceDirect

Canal de WhatsApp de EcoInventos

Publicado en: Reutilizar, Artículos destacados

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. Santiago dice

    19 diciembre, 2025 a las 08:27

    ¿1,5 millones de toneladas? ¿En serio? Eso significa 1 millón de kilos al día (jornada laboral) durante 6 años; o, menos disparatado, 100.000 kilos diarios durante 60 años. En ningún caso es creíble la logística que implica extraer, acarrear, transportar, almacenar, procesar miles de kilos de conchas al día… y distribuir el producto resultante.

    Responder
  2. ¡VEGAN! dice

    19 diciembre, 2025 a las 09:51

    PRÓXIMA ESPECIE A ELIMIMAR Y DESAPARECER: EL MEJILLÓN.
    EL SER HUMANO SIEMPRE EN SU LÍNEA ESPECISTA Y DESTRUCTIVA

    Responder
  3. Ricardo Martín dice

    19 diciembre, 2025 a las 13:15

    Los valores son anuales y sumando a todo el mundo, no parece una locura, ese es el mercado en la punta de la oferta mundial, veremos cómo se desarrolla la demanda mundial en función de la capacidad de procesamiento

    Responder
  4. Edu dice

    19 diciembre, 2025 a las 14:34

    yo quiero vaqueros como antiguamente sin desgastar y duros.
    que es eso, de un vaquero roto.
    a qué no te compras un coche roto.
    o unos zapatos con agujeros en la suela.
    hemos perdido el norte

    Responder
  5. Marines dice

    20 diciembre, 2025 a las 10:16

    Es demencial la propuesta, utilizar un producto de la naturaleza para seguir una Moda ??quien dice que las conchas marinas son un residuos? que desconozcamos su función en el ciclo natural no significa que lo sean, a menos que sean producto de desechos de la comercialización. Porque no buscan otra alternativa a los jeans?

    Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Los paneles solares que se conectan directamente a un enchufe arrasan en Reino Unido: se agotan dos veces en menos de un mes

La energía solar enchufable despega con fuerza: cuesta desde 450 libras, alcanza hasta 800 W y abre el autoconsumo a pisos e inquilinos.

Construyen el aerogenerador más alto del mundo: 365 metros, más que la Torre Eiffel, para aprovechar los fuertes vientos de las alturas

Una innovadora torre eólica alemana busca producir mucha más electricidad accediendo a corrientes más rápidas y constantes sin ocupar nuevos terrenos.

Un pequeño robot agrícola funciona con energía solar y consigue sembrar con hasta un 98,8 % de precisión

Una sembradora compacta combina robótica y fotovoltaica para colocar casi 99 de cada 100 semillas correctamente y reducir el consumo energético en el campo.

Cáscaras de arroz y neumáticos usados: así fabrican las nuevas ruedas de los coches de Fórmula E

Bridgestone lleva la economía circular a la competición eléctrica con un 65 % de materiales reciclados y renovables y procesos de fabricación más sostenibles.

Imitan un mecanismo de las plantas para crear un fertilizante que consigue cultivos hasta 2,5 veces más grandes

Los taninos pueden transformar la estructura de los minerales del suelo para liberar más fósforo y mejorar el aprovechamiento de nutrientes por las raíces.

Cómo la economía verde de Portugal está creando nuevas oportunidades para los inversores internacionales

La transición energética de Portugal se está convirtiendo en algo más que una cuestión medioambiental. Cada vez es también una historia de inversión.

Cultivan brócoli bajo paneles solares magenta: consiguen una cosecha similar mientras la misma parcela también produce electricidad

Instalan paneles solares magenta sobre un cultivo de brócoli: las plantas aprovechan la luz hasta 4,5 veces mejor mientras producen electricidad.

Instalan servidores en los termos de las casas: su calor puede cubrir hasta el 80 % de las necesidades de agua caliente

Una ingeniosa solución aprovecha el calor residual de la computación para reducir el consumo energético doméstico y evitar que esa energía se desperdicie.

Crean persianas fotovoltaicas corredizas que dan sombra a la casa mientras producen electricidad con el sol

Una solución para aprovechar las fachadas: integra hasta 141,67 Wp por m² y reduce la radiación solar que llega directamente a las ventanas.

Crean una «oasis» que saca hasta 15 litros de agua al día del aire: bajo sus plantas han medido hasta 12 °C menos

Una solución francesa combina vegetación, energía solar y humedad ambiental para refrescar espacios urbanos sin depender del agua de la red.

Puede revisar y cambiar sus preferencias de cookies con respecto a este sitio web en este enlace.

Copyright EcoInventos © 2026 - Aviso legal - Política de privacidad RGPD - Cookies