
La industria acuícola busca alternativas para reducir su dependencia de las capturas marinas. Una solución inesperada abre el debate sobre sostenibilidad, costes y calidad del salmón.
- 🐟 Cambio en la alimentación: productores noruegos están sustituyendo parte de la harina de pescado por proteínas obtenidas de subproductos del pollo.
- 🌊 Efecto de El Niño: el calentamiento del Pacífico altera las condiciones de las pesquerías de anchoveta de Perú, una materia prima fundamental para la acuicultura.
- ♻️ Economía circular: huesos, vísceras y otros subproductos avícolas pueden transformarse en ingredientes de alto valor nutricional.
- 🇳🇴 Noruega toma la iniciativa: empresas como Lerøy ya utilizan estos ingredientes, mientras otros grandes productores estudian ampliar su incorporación.
- 🌱 Reto ambiental: reducir la dependencia del pescado salvaje sin trasladar los impactos ecológicos a otras cadenas de producción ganadera.
La acuicultura europea está experimentando un cambio inesperado: algunos productores de salmón están incorporando proteínas procedentes de la industria avícola a sus piensos. Las alteraciones oceánicas asociadas a El Niño y la dependencia de las pesquerías sudamericanas están acelerando la búsqueda de ingredientes alternativos. Una solución que podría reducir la presión sobre los recursos marinos, aunque también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad y la transparencia alimentaria.
Por qué El Niño está cambiando la alimentación de los salmones
La explicación comienza a miles de kilómetros de las piscifactorías noruegas, concretamente frente a las costas de Perú, donde se encuentra una de las pesquerías de anchoveta más importantes del planeta.
Estos pequeños peces constituyen una materia prima fundamental para producir harina y aceite de pescado, dos ingredientes tradicionalmente utilizados en la alimentación del salmón de acuicultura.
Durante los episodios de El Niño, el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico modifica los afloramientos de aguas frías y ricas en nutrientes. Esto afecta a la disponibilidad de plancton y puede alterar la distribución, reproducción y abundancia de las anchovetas.
Las variaciones en las capturas y las restricciones pesqueras pueden reducir el suministro internacional de materias primas para piensos. La industria acuícola queda así expuesta a fenómenos climáticos que ocurren a miles de kilómetros de sus instalaciones.
El problema es especialmente importante para Noruega, uno de los principales productores mundiales de salmón, donde el coste de la alimentación representa una parte considerable de los gastos de producción.
Las grandes empresas noruegas ya están utilizando proteínas de pollo
El cambio ha dejado de ser una posibilidad experimental.
Lerøy Seafood Group, uno de los principales productores noruegos, ha confirmado la incorporación de subproductos avícolas en la alimentación de sus salmones. Su documentación de sostenibilidad indica que comenzó a introducir estos ingredientes en 2025.
La empresa explica que las proteínas procedentes del pollo permiten sustituir parcialmente tanto la harina de pescado como determinados concentrados de proteínas vegetales.
Otras compañías también están explorando esta alternativa.
Grieg Seafood y SalMar han avanzado en la incorporación o evaluación de ingredientes avícolas, mientras que Mowi, uno de los mayores productores mundiales de salmón, estudia ampliar su utilización en Noruega, según informaciones publicadas por el Financial Times.
En Escocia, sin embargo, la situación es diferente. La organización sectorial Salmon Scotland aseguró en octubre de 2026 que sus productores no utilizan actualmente proteínas avícolas en los piensos.
Esta diferencia demuestra que la adopción de estas materias primas no es uniforme y depende tanto de las decisiones empresariales como de las exigencias comerciales de cada mercado.
Cómo se transforman los restos de pollo en alimento para peces
El proceso no consiste en arrojar restos de pollo directamente a las jaulas de cultivo.
La industria utiliza subproductos animales autorizados que se someten a tratamientos industriales para obtener ingredientes estables, seguros y nutricionalmente aprovechables.
Entre las materias primas pueden encontrarse huesos, vísceras y otros tejidos que no se destinan al consumo humano.
El procedimiento comprende varias etapas:
- Recogida y clasificación: selección de subproductos avícolas aptos para su transformación en ingredientes destinados a alimentación animal.
- Tratamiento térmico: procesamiento bajo condiciones controladas para reducir los riesgos microbiológicos.
- Separación y secado: obtención de fracciones proteicas y grasas con características adecuadas para su conservación.
- Formulación nutricional: combinación de estos ingredientes con otras materias primas para cubrir las necesidades del salmón.
- Fabricación del pienso: producción de gránulos adaptados al tamaño y a la fase de crecimiento de los peces.
Las proteínas animales transformadas pueden aportar aminoácidos esenciales, mientras que las grasas proporcionan energía.
Sin embargo, el pollo no sustituye automáticamente todos los nutrientes que aporta el pescado.
El salmón necesita recibir cantidades adecuadas de ácidos grasos omega-3 de cadena larga, especialmente EPA y DHA. Por este motivo, las formulaciones pueden incorporar aceite de pescado, aceite de microalgas u otras fuentes apropiadas.
De hecho, Lerøy declara utilizar microalgas ricas en EPA y DHA y establece requisitos específicos sobre la composición de ácidos grasos de sus piensos.

¿Puede ser más sostenible alimentar salmones con pollo?
Desde la perspectiva de la economía circular, esta alternativa presenta una ventaja importante: permite aprovechar materiales generados por una industria alimentaria que, de otro modo, necesitarían otros destinos de valorización o tratamiento.
También puede contribuir a disminuir la presión sobre especies marinas utilizadas para fabricar piensos.
El interés económico es considerable. Según las informaciones publicadas por el Financial Times, los ingredientes avícolas pueden costar menos de la mitad que la harina de pescado por tonelada.
No obstante, una diferencia de precio no demuestra por sí sola una reducción equivalente del impacto ambiental.
Para determinar si esta alimentación resulta realmente más sostenible deben considerarse factores como:
- Las emisiones asociadas a la producción y transformación de los subproductos.
- El transporte entre instalaciones avícolas, fábricas de pienso y piscifactorías.
- La eficiencia alimentaria y el crecimiento de los salmones.
- El origen y los usos alternativos de las materias primas.
- La calidad nutricional del producto final.
Existe además una cuestión relevante: si los subproductos avícolas ya se aprovechan para fabricar alimentos para mascotas u otros productos, destinarlos a la acuicultura puede desplazar su consumo hacia nuevas materias primas.
Por tanto, el beneficio ambiental debe evaluarse mediante análisis de ciclo de vida, evitando atribuir automáticamente emisiones nulas a los subproductos.
Una práctica autorizada que todavía genera rechazo entre consumidores
Aunque alimentar peces con proteínas procedentes de aves pueda resultar sorprendente, no se trata de una práctica completamente nueva.
La industria acuícola de países como Chile y Canadá lleva años utilizando ingredientes avícolas en determinadas formulaciones.
En Europa, las restricciones relacionadas con las proteínas animales transformadas estuvieron condicionadas por las crisis sanitarias vinculadas a las encefalopatías espongiformes transmisibles.
Desde 2013, la normativa europea permite utilizar determinadas proteínas animales transformadas de origen no rumiante en alimentación acuícola, siempre que cumplan los requisitos sanitarios y de trazabilidad aplicables.
Sin embargo, la aceptación comercial sigue siendo un obstáculo.
Algunos supermercados británicos han mantenido políticas que excluyen estos ingredientes de los piensos utilizados para producir el salmón que comercializan.
Además, los consumidores no disponen necesariamente de información sobre los ingredientes empleados para alimentar a los peces, porque la composición del pienso no tiene que reproducirse íntegramente en el etiquetado del salmón vendido al público.
Esta falta de información plantea un debate sobre la transparencia alimentaria, especialmente entre quienes desean evitar productos vinculados a determinadas actividades ganaderas.
El futuro de la acuicultura pasa por diversificar sus fuentes de proteínas
La utilización de subproductos avícolas forma parte de una transformación más amplia de la alimentación acuícola.
La industria investiga alternativas como las proteínas de insectos, las microalgas, los microorganismos cultivados mediante fermentación y los subproductos procedentes del procesamiento de otros alimentos.
Cada opción presenta ventajas y limitaciones en términos de coste, disponibilidad, digestibilidad, consumo energético y huella ambiental.
El desafío consiste en formular piensos que permitan mantener la salud y el crecimiento de los peces sin depender excesivamente de recursos marinos limitados.
La presión sobre el suministro de ingredientes asociada a fenómenos como El Niño ha puesto de manifiesto hasta qué punto la producción de salmón en Europa depende de procesos climáticos y pesqueros que ocurren al otro lado del planeta.
El aprovechamiento de subproductos del pollo podría reducir parte de esa dependencia, pero su verdadero valor ambiental dependerá de cómo se obtengan, procesen y utilicen.
La cuestión ya no es únicamente qué comen los salmones de piscifactoría, sino cómo alimentar una industria acuícola creciente sin aumentar la presión sobre los ecosistemas marinos y terrestres.
Vía nofima.com

Jose angel alonso regidor dice
sepuede criar peces en piscifactorías y con ellos alimentar ha otros peces con ellos se puede hacer piensos si tenemos 40 toneladas de peces y luego para hacer el pienso hay que añadir otras 40 toneladas de algas y otros compuestos entonces tendríamos 80 toneladas de pienso todo es muy fácil ya digo criar peces en piscifactorías y con ellos hacer pienso para criar otros muchos peces