
En pleno proceso de reconversión del sector de la moda que, como tantos otros, tiene que reinventarse para avanzar hacia prácticas más sostenibles, una startup californiana ha dado un golpe sobre la mesa con una propuesta sorprendente: reconvertir (y capturar) el metano que, de otra forma, se liberaría a la atmósfera, en una fibra biodegradable para la fabricación de prendas de vestir y de otros productos téxtiles, como alfombras.




