
Un ambicioso proyecto de restauración ecológica está devolviendo la vida a uno de los mayores ríos de Asia, con resultados sorprendentes para la biodiversidad.
- 🐟 Las especies de peces autóctonos registradas pasaron de 193 en 2022 a 230 en 2024, un incremento del 19,2 %.
- 🏗️ Se retiraron 300 presas de derivación y se desmantelaron 342 pequeñas centrales hidroeléctricas en la cuenca del río Chishui.
- 🐬 La población de marsopas sin aleta aumentó de 1.012 ejemplares en 2017 a 1.426 en 2025, según las estimaciones disponibles.
- 🌿 Se recuperaron más de 26 km² de vegetación acuática en los humedales del lago Dongting.
- 🔬 El programa analizó 50 masas de agua mediante 331 estaciones de seguimiento, con aproximadamente 20.000 registros de campo.
Durante décadas, la construcción de presas, la contaminación y la sobrepesca deterioraron uno de los mayores ecosistemas fluviales del planeta. Ahora, un programa de restauración desarrollado en China está mostrando resultados: vuelven especies de peces que llevaban décadas sin observarse, se recuperan humedales y aumenta la población de la marsopa sin aleta del Yangtsé.
Un río que necesitaba algo más que agua limpia
El Yangtsé, el río más largo de Asia, ha sufrido durante décadas las consecuencias de la industrialización, la construcción de infraestructuras hidráulicas, la transformación de sus riberas y la presión pesquera. Aunque mejorar la calidad química del agua es fundamental, los investigadores consideran que no basta para determinar si un ecosistema está realmente sano.
Un río puede presentar concentraciones aceptables de contaminantes y, sin embargo, haber perdido sus peces migratorios, sus humedales o las conexiones naturales entre diferentes tramos.
Esta es la idea central de una investigación publicada en la revista científica Water & Ecology, que analiza un programa piloto desarrollado entre 2022 y 2024 en la cuenca del Yangtsé.
Su objetivo era evaluar la salud ecológica de ríos, lagos y embalses mediante indicadores biológicos y ambientales, en lugar de depender exclusivamente de los análisis tradicionales de calidad del agua.
Retirar presas para que los peces vuelvan a desplazarse
Uno de los resultados más llamativos procede de la cuenca del río Chishui, afluente del Yangtsé. Allí se desmantelaron 342 pequeñas centrales hidroeléctricas y se retiraron 300 presas de derivación, estructuras que alteraban la continuidad del cauce y dificultaban el desplazamiento de los peces.
La eliminación de estas barreras contribuyó a recuperar la conectividad fluvial. Esto permite que los animales vuelvan a acceder a zonas de reproducción, alimentación y refugio que anteriormente podían encontrarse aisladas.
Entre las especies beneficiadas figura Spinibarbus sinensis, un pez de agua dulce cuya recuperación se menciona en la investigación.
La importancia de estas actuaciones va más allá de retirar obstáculos físicos. Las presas también modifican el transporte de sedimentos, la velocidad de la corriente y la distribución de hábitats. Recuperar parte de la dinámica natural del río puede favorecer a numerosas especies que dependen de esas condiciones.
No obstante, el desmantelamiento de infraestructuras hidráulicas requiere estudiar cada caso, considerando su función, su estado, los posibles efectos sobre los sedimentos y las necesidades de abastecimiento o generación eléctrica.
De 193 a 230 especies de peces autóctonos en dos años
Los datos de seguimiento muestran una evolución favorable de la biodiversidad acuática. Entre 2022 y 2024, el número de especies de peces autóctonos registradas aumentó de 193 a 230, lo que representa un incremento aproximado del 19,2 %.
También se observaron mejoras entre los organismos bentónicos, pequeños animales que viven asociados al fondo de los ríos y que desempeñan funciones esenciales en el reciclaje de nutrientes y las cadenas alimentarias. En el cauce principal se registraron 107 especies en 2024, once más que el año anterior.
Algunas especies reaparecieron en lugares donde llevaban décadas sin documentarse. Coilia ectenes volvió a remontar hasta el curso medio del Yangtsé después de unos 30 años, mientras que la anguila japonesa (Anguilla japonica) fue registrada en el río Chishui por primera vez en más de dos décadas.
Estas observaciones indican una recuperación parcial de las comunidades acuáticas, aunque no significan que todos los problemas ecológicos del Yangtsé estén resueltos.
Las marsopas del Yangtsé también muestran señales de recuperación
La marsopa sin aleta del Yangtsé (Neophocaena asiaeorientalis asiaeorientalis) es uno de los mamíferos acuáticos más amenazados de China y un indicador especialmente importante del estado del ecosistema.
Su población estimada pasó de 1.012 ejemplares en 2017 a 1.426 en 2025, un aumento aproximado del 40,9 %.
La recuperación de este cetáceo está relacionada con un conjunto de políticas de conservación desarrolladas durante años, entre ellas la protección de hábitats, las reservas naturales y la prohibición de pesca durante diez años introducida en 2021 en determinadas aguas de la cuenca.
Por tanto, no sería correcto atribuir todo el incremento de la población al programa piloto de 2022-2024. Los resultados reflejan los efectos combinados de distintas intervenciones y de un esfuerzo de conservación más prolongado.
La presencia de marsopas es especialmente relevante porque estos animales necesitan poblaciones suficientes de peces, hábitats adecuados y condiciones que reduzcan los riesgos derivados de las actividades humanas.

Más de 26 km² de vegetación acuática recuperados
La restauración no se ha limitado a los cauces fluviales. En la cuenca del lago Dongting, antiguas instalaciones de acuicultura intensiva fueron transformadas nuevamente en humedales.
Estas actuaciones permitieron recuperar más de 26 km² de vegetación acuática, creando hábitats para aves migratorias y especies amenazadas, entre ellas el escribano aureolado (Emberiza aureola), catalogado en peligro crítico de extinción.
En el lago Taihu también se registraron cambios importantes. La superficie cubierta por vegetación acuática alcanzó los 200 km² en 2023, con un incremento anual del 25,8 %. Paralelamente, la superficie y densidad de las proliferaciones de algas descendieron hasta sus niveles más bajos desde 2008.
Los humedales cumplen funciones ecológicas fundamentales: retienen sedimentos, intervienen en los ciclos de nutrientes, proporcionan refugio a numerosas especies y pueden contribuir a amortiguar inundaciones. Su recuperación resulta especialmente importante en grandes cuencas sometidas a una intensa transformación humana.
Un sistema de seguimiento con 331 estaciones y 20.000 registros
Una de las aportaciones más interesantes del programa es su metodología para evaluar los ecosistemas.
Los investigadores establecieron una red de seguimiento que abarcó 50 masas de agua y 331 estaciones de muestreo. Durante los tres años del programa se recopilaron aproximadamente 20.000 registros de campo.
En lugar de aplicar los mismos criterios a todos los lugares, se seleccionaron 14 indicadores secundarios a partir de casi 200 candidatos, adaptando su aplicación a las características de ríos, lagos y embalses.
También se utilizaron medias móviles de tres años para reducir la influencia de las variaciones hidrológicas sobre las evaluaciones.
Este enfoque permite distinguir, por ejemplo, entre un río con problemas de conectividad debido a las presas y un lago donde el principal problema es el exceso de nutrientes. Aunque ambos ecosistemas puedan presentar deterioro ambiental, las medidas necesarias para recuperarlos son diferentes.
¿Puede aplicarse este modelo a los ríos europeos?
La experiencia del Yangtsé ofrece enseñanzas para otras regiones del mundo, incluida Europa, donde numerosos ríos siguen fragmentados por azudes, presas y otras infraestructuras transversales.
La principal lección es que la restauración fluvial debe abordarse desde una perspectiva integral. Reducir la contaminación sigue siendo imprescindible, pero también es necesario recuperar la conectividad, proteger las riberas, restaurar humedales y comprobar si las especies realmente responden a las actuaciones.
Los investigadores proponen mejorar los estudios de referencia y ampliar el uso de tecnologías como la teledetección, el análisis de ADN ambiental y los modelos computacionales. Estas herramientas pueden facilitar un seguimiento más detallado de la biodiversidad y detectar cambios que los análisis químicos convencionales no muestran.
También será necesario mantener las medidas de protección durante periodos prolongados. Los ecosistemas acuáticos pueden necesitar décadas para recuperar poblaciones, relaciones ecológicas y procesos naturales alterados durante generaciones.
El caso del Yangtsé demuestra que la restauración de un gran río puede producir resultados medibles cuando combina actuaciones físicas, protección de especies y seguimiento científico. La recuperación observada todavía es parcial, pero apunta a un cambio importante: dejar de considerar que un río está sano simplemente porque su agua cumple determinados parámetros químicos.
Más información: Monitoring and Assessment of Aquatic Ecosystems in the Yangtze River Basin

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