
Celdas solares capaces de salir indemnes tras su paso por la lavadora y otras, en este caso de perovskita, que tiran de agua, oxígeno y de la propia exposición a la luz solar para potenciar las virtudes de este material por el que muchos creen que pasará el futuro de la energía solar. Son los últimos avances en una industria que no para y en la que se acaban de dar dos pasos significativos que enlazan agua y energía solar.






